La profesora Garces,
experta en tecnologías educativas (2016), advierte que internet carece de
regulaciones y leyes que controlen la calidad de los contenidos en los sitios
web. Por tanto, es fundamental tener precaución al utilizar información en
línea y seleccionar contenidos confiables y relevantes para nuestras
necesidades.
En ese
sentido, Fornas (2003), en su artículo sobre los criterios para evaluar la
calidad y la fiabilidad de los conocimientos en Internet, destaca criterios
como: autoridad, credenciales, inteligibilidad del mensaje, independencia,
usabilidad, imparcialidad, temporalidad, utilidad y fuentes de procedencia del
documento.
Autoridad
Se refiere a
la identificación clara de los responsables de los contenidos, que pueden ser
un individuo, un colectivo o una entidad. Es importante destacar que los
responsables colectivos, especialmente si pertenecen a centros de
investigación, entidades oficiales o universidades, se valoran más que los
contenidos realizados por un individuo.
Credenciales
Las
credenciales de los autores son importantes para determinar su aptitud
profesional y la fiabilidad de los contenidos.
·Las titulaciones y la semblanza biográfica y
profesional del autor son factores a considerar. Las certificaciones de
permisos otorgados por autoridades públicas también avalan contenidos con mayor
grado de fiabilidad.
·La información generada por entidades legales y
representativas se considera más creíble que las fuentes oficiosas o
extraoficiales.
·El
prestigio, aunque difuso, otorga cierto crédito y aval a su poseedor. Además,
existen sistemas de certificación que avalan la fiabilidad de la información y
exposición de contenidos de una página, especialmente en áreas críticas como la
salud, finanzas e inversiones o el comercio electrónico.

Inteligibilidad
del mensaje
Es importante
realizar un análisis detallado del contenido, considerando la comprensibilidad,
el razonamiento, el método científico y la originalidad.
A. Comprensibilidad: Se espera
que el documento sea correcto en cuanto a ortografía y gramática. Los errores
de transcripción ocasional pueden ocurrir, pero errores persistentes en el
lenguaje indican una deficiencia de formación o falta de credibilidad. La
estructura del texto debe corresponder al género que se está tratando, evitando
exageraciones y descalificaciones injustificadas.
B. Razonamiento y método: Es
importante diferenciar claramente entre información y opinión. La combinación
de ambos puede afectar la credibilidad. Toda información debe ser verificada a
través de fuentes independientes. Los trabajos de investigación deben incluir
una metodología completa, descripción de procesos experimentales y referencias
bibliográficas.
C. Originalidad: Los contenidos
deben indicar si son originales o están basados en otras fuentes. Es importante
distinguir claramente entre los textos elaborados por el responsable de la
página y las citas o fragmentos extraídos de otras fuentes. También se debe
especificar si la información es una versión definitiva o un trabajo en curso.
D. Alteraciones y omisiones: Los
contenidos deben ser publicados íntegramente y se debe indicar claramente
cuando se trate de resúmenes, extractos parciales o sinopsis del tema tratado.

Usabilidad
Debería
definirse como la facilidad de uso, bien se trate de una página web, un cajero
automático o cualquier sistema que interactúe con un usuario. Aunque fiabilidad
y usabilidad son conceptos que no operan entrelazados, existen algunas
operaciones en el uso y utilización de la página web que inducen a falsas
reacciones o fraudes, especialmente en comercio electrónico. Respecto a los
contenidos por Internet, cualquier usuario que visite un sitio deberá ser capaz
de alcanzar sus objetivos con un mínimo esfuerzo y el máximo de eficiencia.
Todos los elementos de navegación (menús, textos, formularios, opciones de
ayuda, mapa de la web, etcétera), deberán ser concebidos para que el control de
las acciones dependa del usuario y no de procesos automatizados e
irreversibles.
Independencia
e imparcialidad
Es importante garantizar la independencia e imparcialidad de los contenidos,
separándolos de mensajes publicitarios y promociones comerciales. La claridad y
diferenciación en la exposición de ideas y teorías, incluyendo textos
discrepantes, sin manipulaciones, aumenta la fiabilidad del texto. La
participación de los usuarios a través de comentarios y evaluaciones en foros o
grupos de discusión enriquece la información y presenta diferentes perspectivas
al internauta.
Temporalidad
Es importante
que los textos en Internet indiquen su fecha de creación o última actualización
para evaluar su vigencia. La periodicidad de actualización y la correlación con
los contenidos presentados son factores a considerar. Además, los enlaces
activos en el texto pueden ser un indicador de la calidad y actualidad de la
página.
Popularidad
La popularidad de una
página no garantiza su fiabilidad, pero un alto número de consultas indica
cierta aceptación y difusión del contenido. Sin embargo, es importante evaluar
si esa popularidad está influenciada por técnicas de mercadotecnia o promoción,
y no simplemente por el efecto de seguir lo más conocido en Internet.
Utilidad
La utilidad de
un contenido se puede determinar considerando lo siguiente:
1. Identificar
si el formato del contenido se adapta a las necesidades informativas del
usuario. Por ejemplo, si se busca información visual sobre plantas medicinales,
un tratado de botánica que solo contiene texto no será útil. En cambio, se
necesitarían fotografías o imágenes.
2. Evaluar a
qué tipo de audiencia va dirigido el texto. Si la información está dirigida a
un público especializado, tendrá mayor fiabilidad y credibilidad en comparación
con contenido de divulgación destinado a una audiencia general. Es importante
evitar simplificaciones excesivas u omisiones que puedan llevar a errores de
interpretación.
3. Verificar
los objetivos o propósito de la publicación de contenidos, proporcionados por
el propio sitio web. Esto ayudará a determinar si el contenido es relevante y
si cumple con los objetivos establecidos.
La utilidad de
un contenido depende de su adaptación a las necesidades del usuario, la
audiencia a la que va dirigido y los objetivos establecidos por el sitio web.
Fuentes de
procedencia del documento
La mayoría de
las fuentes de acceso a un documento provienen de buscadores. Sin embargo, no
todos ellos ofrecen resultados directamente relacionados con la consulta
realizada, ya que algunos resultados se presentan según sistemas de puja o pago
de dinero que ciertas empresas realizan para ocupar los primeros lugares. Los
documentos obtenidos a través de fuentes indirectas, como el acceso a otros
enlaces, deben provenir de:
- Buscadores
que obtengan un alto índice de relevancia entre la pregunta realizada y la
respuesta obtenida.
- Los resultados
deben mostrar una clara distinción entre enlaces patrocinados o publicitarios y
direcciones pertinentes.
- La mejor
opción es acceder a través de directorios especializados o confeccionados por
especialistas de la información, como centros de documentación, bibliotecas o
medios de comunicación.
- Además, se
recomienda consultar páginas realizadas por instituciones y profesionales de la
materia tratada, ya que suelen recomendar una serie de enlaces relacionados con
el tema.
A
pesar de que los criterios para evaluar la calidad y fiabilidad de los
contenidos en Internet fueron establecidos por Fornas en el año 2003, se puede
apreciar cómo esta información continúa siendo de gran importancia y utilidad
en la actualidad, especialmente al enseñar a los estudiantes a evaluar la
información que encuentran en línea para utilizarla en sus trabajos académicos.
En un mundo cada vez más
digitalizado, Internet se ha convertido en una fuente inagotable de
información. Sin embargo, no toda la información que encontramos en la web es
confiable o precisa. Por esta razón, es esencial que los estudiantes aprendan a
discernir entre la información válida y aquella que no lo es, para asegurarse
de utilizar fuentes creíbles en sus investigaciones.
Los criterios propuestos por Fornas en
su trabajo, aunque elaborados hace casi dos décadas, ofrecen una base sólida
para evaluar la calidad y fiabilidad de los contenidos en línea. Estos
criterios se centran en aspectos como la autoridad de la fuente, la
actualización de la información, la existencia de referencias bibliográficas,
la reputación del sitio web y la objetividad de los contenidos. Al considerar
estos criterios, los estudiantes pueden tener una guía clara para evaluar la
información que encuentran en Internet y determinar si es apropiada para su uso
en trabajos académicos.
REFERENCIAS
Convivenciadigital.
(10 de noviembre de 2023). Criterios para validar el contenido de una web. Convivenciadigital.
http://www.solegarces.education/2012/04/5-criterios-para-validar-el-contenido.html
Fornas,
R. (2003). Criterios para evaluar la calidad y fiabilidad de los contenidos en
internet. Notas y experiencias, 6 (1), 75-80. https://redc.revistas.csic.es/index.php/redc/article/download/226/282/697